jueves, 7 de noviembre de 2019

TIGRE



Por la mañana temprano, después de desayunar en nuestro cafetín de la esquina, nos dirigimos en el subte hacia Belgrano.  Allí, en la estación Maipú, cogemos el  Mitre, un trenecillo de vía estrecha que va recorriendo la costa, pasando por diferentes zonas mayoritariamente residenciales, hasta llegar al delta del Tigre.  




Estación Maipú


Tanto el trenecillo como el recorrido es una delicia. Vas viendo todo el litoral, zonas de playa, también atraviesa campos y pueblos, y va haciendo varias paradas en pequeñas estaciones, que son preciosas construcciones en madera coloreada; unas son rosas, otras beige, azules......con acabados en marquetería artesanal.


Estación de tren




Una vez llegamos a Tigre, optamos por tomar en  Puerto de Frutos, una lancha colectiva (bus acuático) utilizada por la población local para moverse en esta maraña de canales, en lugar del catamarán turístico. A diferencia de éste, en la lancha puedes llegar a lugares a los que solo puedes acceder por este medio de transporte. Además puedes bajarte en alguno de los muelles y caminar por las diferentes islas que se forman en el delta del Tigre, a lo largo de ríos, riachuelos y canales que van conformando  una enmarañada encrucijada; pasar  por pequeños puentecillos  de unas islas  a otras, recrearte en el recorrido observando las construcciones sencillas de sus cabañas de madera, su  rica vegetación y la tranquilidad del entorno.



Embarcadero


Primeramente el recorrido transcurre por un río ancho, el Luján. En sus orillas podemos ver cabañas más o menos grandes y opulentas. Continuamos por el río Sarmiento, pasando por delante de la Casa Museo Sarmiento, construcción del siglo XIX que fue propiedad del expresidente argentino Domingo F. Sarmiento, y que en la actualidad es museo y biblioteca. 


Lancha de transporte público





















Llegamos a San Antonio, que es nuestra parada. Aquí el río ya es más estrecho, y las cabañas, humildes. Nos adentramos caminando en una maraña de islotes comunicados por pequeños puentes que van salvando los estrechos canales que las dividen. Tenemos varios recorridos por una y otra orilla. Entre tanto, algún perro suele unirse a nosotros en la caminata. Aquí viven libres, y son  tan mansos y amigables como llenos de pulgas.


Pasarelas de madera que comunican viviendas y embarcaderos.



Puentes de madera que comunican islotes, separados por distintos canales.




Es la Venecia Amazónica.







Cada casa tiene su propio embarcadero y barca, para poder comunicarse.



Todas las casas están levantadas del suelo, para cuando llegan las lluvias y estos ríos amazónicos se desbordan y suben su nivel.







Después de la caminata, nos encontramos con una barcito con terraza a orillas del río, donde preparan papas fritas, ensaladas.....  Y aquí nos comimos la mejor  hamburguesa de nuestras vidas. Carne de verdad, jugosa y sabrosa.


Jardín del bar donde comimos de maravilla a la sombra de su magnífica arboleda.



terraza del bar.

En la terraza, coincidimos comiendo con una profesora jubilada que vivía en una de estas aisladas cabañas de madera y nos estuvo contando muchas curiosidades y anécdotas de este insólito lugar, donde el tiempo parece haberse parado cuando llegaron los primeros colonizadores de estos parajes. La charla es muy amena y como buena porteña tiene una encantadora verborrea que nos seduce con su acento y esa particular manera de alargar cada palabra, manteniéndola en suspense como si de un equilibrista a punto de caer al vacío se tratase. ¡No existen en el mundo, nadie como los porteños para contar o relatar un suceso!  
Después de nuestro encantador almuerzo, descansamos un poco a la sombra de un platanero y nos despedimos de nuestra nueva anfitriona en El Tigre. 

  


 



Continuamos caminando por los alrededores. Descubrimos una cabaña que era ferretería y una escuela en donde unos adolescentes están en el patio, mientras otros niños más pequeños aún están en el aula, por lo que se puede ver a través de la puerta entreabierta. A parte de esto, no nos cruzamos con un alma. Y llegamos a un establecimiento decorado alegremente con diferentes colores y adornos, donde nos tomamos un refresco en la terraza, solos y rodeados de la naturaleza magnífica con el río a los pies.









Ferretería local.



  



Escuela de San Antonio









     


Embarcadero público.



Tomamos finalmente la lancha de regreso, cargada de trabajadores y escolares del lugar, que volvían a sus casas.





Ya de nuevo en Puerto de Frutos, vamos a visitar el mercado, muy famoso, con locales  de decoración donde venden muebles de madera y de hierro, plantas, bolsos y lámparas de mimbre........ Ya es algo tarde no hay mucha gente. Y tomamos de nuevo el tren de la Costa que nos devuelve a la gran ciudad.

jueves, 16 de mayo de 2019

SANTIAGO DE CHILE


Santiago Chile.  6/11/2018

Llegamos a Santiago ya de noche. Una compañera de viaje, Mariadelia, que venía de visitar a su madre en Buenos Aires, y que conocimos en el avión se ofreció junto con Sergio, su marido, a llevarnos a nuestro hotel, (Altura Suites), un edificio alto en pleno corazón de la ciudad. Es una suerte encontrarse con gente tan amable y que te ayuda a conocer los lugares y ambientes locales.



Apartamento del hotel Altura Suites









Vistas de la ciudad desde el apartamento





Panorámica de Santiago con los Andes al fondo 




 A la mañana siguiente recorremos nuestra zona: la Casa Colorada, la plaza de Armas, la Casa de la Moneda....
Santiago es una ciudad donde conviven lo moderno, con grandes rascacielos y la historia, con monumentos de la época colonial. A todo esto hay que sumar los barrios (comunas) populares, y sus famosos Cerros: verdaderos parques urbanos, pulmones de esta gran ciudad.










Casa colorada


 Nos impresionó ver que todavía colocan clavadas sobre los jardines, las fotos de los desaparecidos en el golpe militar de Pinochet.


Casa de la Moneda



 Seguimos recorriendo el barrio Centro en dirección al Mercado Central, que es  hermoso y variopinto como suelen ser este tipo de edificios. Dentro del mercado nos encontramos en la parte central varios locales pensados para el turismo. Nosotros elegimos uno  en la parte lateral, donde había casas de comidas más modestas y menos turísticas donde habitualmente comen los nativos. Allí comimos paila de marisco (un guiso/sopa de diferentes bivalvos tipo almeja) y pastel de jaiba (nuestro buey de mar), con un vino blanco chileno, Gato.. Este local, aunque con mucho encanto, no dejaba de ser cutrillo. Pero nosotros, encantados de tomar comida local. Es de advertir, que aunque estábamos en el Mercado Central de pescado, no encontramos ni la variedad, ni la calidad, ni la frescura a la que estamos acostumbrados en España. De hecho, el dueño del local nos recomendó que no tomásemos pescado ni marisco crudo. ¡Por las posibles consecuencias para nuestra salud!. Ellos toman sin problema estos platos sin cocinar, porque su estomago está habituado, pero para nosotros, sería un suicidio. Os recomendamos esperar a comerlo en la costa, donde el pescado es mas fresco. Pero insistimos, nada comparable con la variedad y frescura de España.   














Zona de comida popular del Mercado Central




















                       
   Después de descansar en el apartamento, paseamos por Cerro Santa Lucia.



CERRO SANTA LUCÍA


Después nos dirigimos al barrio Bellavista, cruzando el río Mapocho. Antes de llegar, pasamos por una barriada popular con mercado ambulante por todas las calles. Principalmente ropa. Pudimos ver desde trajes con vuelos, encajes y tutú, hasta las tremendas exposiciones de maniquís alineados en la misma postura exponiendo diferentes  ropas. Muy gracioso!.
















Como puede apreciarse, a los chilenos les gustan: culonas




Estos vestidos coloridos y llenos de volantes, son muy habituales en toda Sudamérica, utilizados en fiestas y el paso de los 15 años. 


 Por fin ya en Bellavista, recorremos la calle buscando un sitio libre para sentarnos a tomar la cerveza. Nos tomamos una litrona, que es la que consumen los jóvenes que frecuentan este barrio.
En el apartamento nos está esperando nuestra ensaladita, tomate, y el vino tinto de Casillero del Diablo que nos había recomendado Maríadelia. Que lujo!!! Y a dormir!


2° día.  8/11/2018

Hoy vamos al barrio de Providencia, la zona de la Costanera y el Costanera Center. Es el barrio financiero y comercial.



COSTANERA CENTER






A pesar de ello, nos sorprende comprobar que es bastante más barato para tomarse algo y comer que en otras zonas de la capital. Ya derrotados por la caminata, paramos a comer  en Como en Casa, Avda Providencia 2524,  en una galería al aire libre. Estaba recomendado en la web como sencillo, casero y bien elaborado. Efectivamente, comimos muy bien: pollo arbejado con arroz y zapallo italiano (calabacín relleno de carne).

Acabamos igualmente cansados por la caminata, el calor y el sopor tras la comida. Nos dirigimos hacia el teleférico que nos lleva al cerro San Cristóbal.



Subida en el teleférico al cerro San Cristóbal

















Hacemos una parada en el alto y recorrimos el parque hasta el santuario de la Virgen, que está en la cumbre del cerro.  Allí probamos un mate con huesillo (jugo de durazno y trigo en grano con trozos de durazno). Cogemos el funicular que nos deja ya en Bellavista. Y allí, ya nos sentamos a tomar una litrona en una de las terrazas que están a la salida del cerro, después de habernos bajado del funicular.






Interior de la capilla del Santuario en la cumbre del cerro san Cristóbal




De regreso a casa, nos encontramos con el maravilloso centro artístico: Gabriela Mistral. Donde se desarrollan multitud de actividades artísticas. Vimos varias exposiciones y una instalación sobre la película de animación:  Casa Lobo. Una obra maestra de la animación Chilena, que recomendamos verla, por su gran valor artístico   


CENTRO DE ARTE: GABRIELA MISTRAL








 Llegamos al apartamento y veo los whatsapp. Mariadelia nos dice que hoy pueden quedar. Así que sobre la 20h nos da el toque para que bajemos y vamos paseando por Lastarria. Un barrio cercano al nuestro, y muy de moda para tomar y comprar. Haciendo tiempo hasta que llegue Sergio. Entramos en una pequeña galería de artesanos y vuelvo a ver los trabajos con crin de caballo que había visto esa mañana por la costanera.
Cuando llega Sergio, empezamos a buscar un sitio para cenar, pero parece que todo Santiago a tenido la misma idea. Por fin encontramos sitio en una bonita terraza, que resulto ser el mismo local que habíamos estado la noche de la llegada a Santiago. Y allí nos tomamos unas cervezas con empanadas, tan típicas de Chile. Pasamos una velada muy agradable con nuestros queridos amigos: Mariadelia y Sergio.  Nos resistíamos a irnos, pero nuestros amigos trabajaban al día siguiente y nosotros también estábamos cansados, de todo un día pateando Santiago. Así que nos despedimos de nuestros amigos, y nos fuimos a nuestra preciosa choza.
Al día siguiente, empezaba nuestro recorrido por este maravilloso país, que es Chile.

MERCADO DE LAS PULGAS- PALERMO

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